martes, 11 de marzo de 2014

Colores y sensaciones

Uno de los quebraderos de cabeza que nos surge cuando pensamos en decorar o amueblar una estancia o vivienda es la del color de las paredes.
Más allá de la estética que le queramos dar a nuestro hogar, debemos pensar también a largo plazo. ara no arrepentirnos, y disfrutar de un color durante mucho tiempo, hay que tener en cuenta que el color que escojamos es un factor que influirá en nuestro estado de ánimo, como afirman numerosos estudios psicológicos.
Por ejemplo: los tonos más blancos nos influyen pureza y optimismo, que podemos aprovechar tanto para espacios pequeños como para espacios grandes. Pero podemos que jugar con otros tonos y colores.
Algo que debemos tener siempre en cuenta en los espacios pequeños es que no debemos usar colores muy fuertes en ese tipo de estancias, ya que tendrá un efecto negativo haciendo que la estancia parezca todavía más pequeña.
El azul, que podemos utilizar en nuestro dormitorio, nos transmite tranquilidad y calma, algo que nos vendrá bien en esa habitación en la que buscamos el relax. Además, este color nos producirá una sensación de profundidad.

Dormitorio en azul. Calma y tranquilidad.
Si pensamos en espacios más grandes, como salones o comedores, podemos casi utilizar cualquier tipo de variedad cromática.
Por ejemplo: los tonos rojos indican acción y amor (aunque nunca debe ser un rojo fuerte). Los tonos entre amarillo y beige nos transmiten originalidad y optimismo.

Salón en amarillo.

Salón en rojo.
Por último, también tenemos más colores que quizá podamos utilizar en otras estancias como cocinas o baños: los tonos morados nos transmiten elegancia, y los tonos más verdes, como no podía ser de otra manera, se relacionan con esperanza y naturaleza.
Baño en morado.

Cocina en verde.

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